martes, 9 de octubre de 2007

Un Amor muy Especial

Grazia venìa de una familia muy humilde. Ella se enamorò de Filippo que era de una familia muy adinerada de Mammola. Sus padres se opusieron a la uniòn, asi que Filippo fue amenazado.

Mucho no le importò y se casò con su amada Grazia. En ese momento quedò desheredado.

De todas formas ellos viveron su Gran Amor, del cual naciò Domenico. Cuando èl pequeño tenìa cuatro años, Grazia volviò a quedar encinta. Asì, las cosas se complicaban.

Filippo no se acobardaba e iba trabajando y haciendo "changas" donde podìa para llevar el pan a la mesa.

Sus padres tenìan grandes olivares y se enterò que el capataz estaba tomando peones, asì que allì fue.

Cuentan que estaba empujando un gran tonel de aceite y se resbalò, pasàndole el tonel por encima, matàndolo.

Grazia no volviò a formar pareja y criò sola a sus hijos, Elisabetta y Domenico. Viviò con sus padres que la ayudaban mucho a pesar de ser muy viejecitos.

Grazia fue una mujer muy sufrida y muy encerrada en ella misma despuès de la perdida de Filippo, de la que no se recuperò jamàs.

domingo, 7 de octubre de 2007

Empezando

Cuando pienso en genealogìa, pienso en la historia y las historias que mi familia de antepasados encierra.

Desde muy pequeña pude escuchar historias de todas clases de boca de mi madre y mi tìa "Càndida". Ellas solìan reunirse a tomar mate y recordar cosas de su infancia que a mi me apasionaba escuchar.

Podìa escuchar la misma anècdota cien veces y cada vez tenìa un sabor diferente. Es maravilloso haberlas visto disfrutarlo y revivirlo. Ellas tambièn han estado entusiasmadas con esto de reconstruir la historia familiar.

Lo primero que quiero narrar es la anèdota en que aquella vez la abuela Grazia habia ido a lavar al "yume" la ropa.

Mi abuela "Elisa" la acompañaba. De travesura en travesura mientras su madre trabajaba ella se metiò por debajo del alambrado en el bosque para sacar las naranjas.

Juntò y juntò en su delantalcito hasta que viò venir al guardabosque. Se acercaba con paso firme. Elisa corriò y corriò sin soltar las naranjas: - Mamma, mamma- llamaba deseperada. Al escucharla Grazia se acercò al almbrado donde Elisa trataba de pasar por debajo sin querer perder su botìn.

-Ahì viene, ahì viene- gritaba. Grazia le explicò que no podìa pasar por un lugar tan pequeño con tanto cargamento.

Le hizo dejar las naranjas y una vez del lado seguro le explicò que allì no habìa nadie. Que ese hombre que ella habìa visto, hacìa mucho tiempo que estaba muerto.
-Cuando te pase eso solamente tienes que maldecir y escupir-

Grazia estaba acostumbrada a ver apariciones de ese tipo y no le asustaba como sì a Elisa.

Me encanta esta anècdota porque me transporta a un siglo atràs y mi imaginaciòn comienza a andar. Mi madre lo contaba con detalles y mucho suspenso.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Recordando

Qué bueno recordar a aquellos que ya no estàn pero que dejaron huellas en nuestros corazones y nuestras vidas. Al principio el dolor es tan grande que uno no logra focalizar momentos que refresquen el alma. Todo es llanto y ausencia.
A medida que los meses pasan se vuelve mas claro todo y sí por supuesto, creés que te volveràs a encontrar con esa persona, la espera y el recuerdo son mas ligeros y fàciles de llevar.
Quien no perdiò alguien y en el primer momento dijo "No puedo seguir".

Entonces comienza a abrirse la mente y los recuerdos y las imàgenes empiezan a fluir como de un álbum de fotografìas. Las fotografìas que llevamos en el alma y que jamàs pueden borrarse, ni velarse. Esas que no corren peligro de que la humedad de los años las vuelvan mohosas y amarronadas.

Sì, solamente tenès que buscar ahì adentro, se que en algùn lugar las vas a encontrar. Y si lo logras, disfrutalo. Con sonrisas, con risas como si ellas estuvieran pasando delante tuyo como en una pelìcula, con ternura . Lo bueno, es que no tenès que esperar que tu canal favorito las repita. Vos sos el dueño del momento y el lugar de tus recuerdos. Y podès repetirlos y repetirlos y repetirlos las veces que quieras o que necesites.